Recidiva de hernia inguinal: por qué vuelve a salir y cómo se trata

hombre con recidiva de hernia inguinal después de una operación
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Dr. José Rivas Becerra

Médico especialista en el tratamiento quirúrgico de las hernias de la pared abdominal.
Número de colegiado 292909705.
Acreditado como cirujano de consola plataforma robótica Da Vinci®.
Director de Hernia Center.

Una operación de hernia inguinal tiene como objetivo reparar la zona debilitada de la ingle y reducir al máximo la posibilidad de que la hernia reaparezca. Sin embargo, ninguna técnica quirúrgica puede eliminar por completo ese riesgo.

Cuando vuelve a formarse una hernia en una región inguinal que ya había sido operada, hablamos de recidiva de hernia inguinal o hernia inguinal recidivante. Esta reaparición puede detectarse pocos meses después de la intervención inicial, pero también puede manifestarse varios años más tarde.

Volver a notar un bulto o molestias después de una operación no significa necesariamente que la reparación haya fallado. La inflamación, un seroma, un hematoma, el tejido cicatricial o el dolor posoperatorio pueden producir síntomas parecidos. Por eso, antes de plantear una nueva intervención, es fundamental confirmar el diagnóstico y conocer cómo se realizó la primera cirugía.

¿Qué es una recidiva de hernia inguinal?

La recidiva es la aparición de una nueva hernia en el mismo lado de la ingle que había sido operado anteriormente. Puede localizarse exactamente sobre el defecto original o aparecer en otra zona cercana que no estaba afectada o no se identificó durante la primera intervención.

La hernia inguinal se produce cuando grasa abdominal, peritoneo o una parte del contenido del abdomen sobresalen a través de una zona debilitada de la región inguinal. La reparación quirúrgica devuelve ese contenido al abdomen y refuerza la zona, generalmente mediante una malla. La recurrencia aparece cuando vuelve a existir un punto por el que el contenido puede protruir.

Una recidiva no debe confundirse con una hernia en la ingle contraria. Si una persona fue operada del lado derecho y, años después, aparece una hernia en el lado izquierdo, se trata de una nueva hernia contralateral, no de la reaparición de la anterior.

¿Con qué frecuencia puede volver a salir una hernia inguinal?

No existe un porcentaje único aplicable a todos los pacientes.

La Asociación Española de Cirugía sitúa la recurrencia aproximadamente entre el 1 % y el 4 % en su guía para pacientes y señala que su frecuencia ha disminuido con el uso de reparaciones basadas en malla. Las guías internacionales explican, no obstante, que en determinadas series pueden encontrarse cifras más elevadas y que los resultados dependen mucho del tiempo de seguimiento, de la técnica empleada y de las características de los pacientes estudiados.

Algunas recidivas se detectan durante los primeros años, pero una reparación aparentemente estable también puede volver a fallar mucho tiempo después. Por esta razón, no debe descartarse una hernia recidivante únicamente porque hayan transcurrido varios años desde la primera operación.

¿Por qué reaparece una hernia inguinal después de operarla?

La recidiva suele tener un origen multifactorial. En muchos casos no puede atribuirse a una sola causa ni a un esfuerzo puntual realizado por el paciente.

En su aparición pueden intervenir factores relacionados con la hernia original, con la técnica quirúrgica, con la cicatrización y con las características generales del paciente. La Asociación Española de Cirugía también destaca que existen múltiples factores dependientes tanto de la persona como de la propia hernia.

Factores relacionados con la primera reparación

Una hernia puede reaparecer si la zona debilitada no quedó cubierta por completo, si existían otros defectos que no fueron identificados o si la malla no alcanzó el solapamiento necesario alrededor del área de riesgo.

También pueden influir:

  • Una malla de dimensiones insuficientes para la anatomía de la hernia.
  • La contracción, el desplazamiento o el plegado del material.
  • Una fijación inadecuada en los casos en los que resulta necesaria.
  • La tensión excesiva sobre los tejidos.
  • La dificultad técnica de la intervención inicial.
  • La falta de identificación de una hernia femoral o de otro defecto próximo.
  • Una infección que interfiera con la integración de la malla.
  • Una reparación realizada sobre tejidos de mala calidad.

Esto no significa que toda recidiva se deba a una cirugía incorrecta. Incluso una operación técnicamente adecuada puede fracasar si confluyen determinadas condiciones anatómicas, biológicas o mecánicas.

Tipo y complejidad de la hernia original

Las hernias de mayor tamaño, las hernias directas amplias y aquellas que presentan una anatomía compleja pueden tener un riesgo de recurrencia diferente al de los defectos pequeños y sencillos.

También es importante saber si la hernia ya había sido operada más de una vez. Cada nueva intervención puede encontrar más fibrosis, cicatrices y alteraciones de los planos anatómicos, lo que aumenta la dificultad de la reparación.

Factores relacionados con el paciente

El tabaquismo, el exceso de peso y determinadas características de la hernia se han asociado con un mayor riesgo de recurrencia en revisiones de la literatura. También pueden influir los problemas de cicatrización o las enfermedades que provocan aumentos repetidos de la presión abdominal.

Entre los factores que deben valorarse se encuentran:

  • Tos crónica.
  • Estreñimiento persistente.
  • Dificultad para orinar y necesidad de realizar esfuerzos.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Diabetes mal controlada.
  • Enfermedades respiratorias.
  • Alteraciones del tejido conectivo.
  • Infecciones o problemas de cicatrización después de la primera operación.

Corregir estos factores no garantiza que la hernia no vuelva a aparecer, pero puede mejorar las condiciones para una nueva intervención y reducir algunos riesgos posoperatorios.

“Me ha vuelto a salir la hernia”: señales de una posible recidiva

El síntoma más característico es la aparición de un nuevo bulto en la ingle operada. Puede hacerse más evidente al estar de pie, toser, levantar peso o realizar un esfuerzo y disminuir al tumbarse.

Otros síntomas posibles son:

  • Sensación de presión o peso en la ingle.
  • Dolor al caminar o permanecer mucho tiempo de pie.
  • Molestias al hacer ejercicio.
  • Quemazón o tirantez.
  • Dolor al toser o realizar esfuerzos.
  • Aumento progresivo del volumen de la zona.
  • Sensación de que algo se desplaza o sobresale.

Una hernia inguinal puede ser visible de forma permanente o aparecer únicamente en determinadas posturas o situaciones. También puede acompañarse de dolor, aunque algunas recidivas apenas generan molestias.

La intensidad del dolor no siempre guarda relación con el tamaño de la hernia. Una recidiva pequeña puede ser muy sintomática y otra más voluminosa puede producir pocas molestias.

Un bulto después de la operación no siempre es una recidiva

Después de una cirugía inguinal pueden aparecer inflamación, hematomas y endurecimiento alrededor de la herida. También puede formarse un seroma, una acumulación de líquido que ocupa temporalmente el espacio en el que se encontraba la hernia.

Los seromas suelen desaparecer progresivamente sin necesidad de tratamiento. La inflamación, los cambios de sensibilidad y las molestias también pueden mantenerse durante semanas o meses después de una operación sin que exista una nueva hernia.

Entre las situaciones que pueden confundirse con una recidiva se encuentran:

  • Seroma.
  • Hematoma.
  • Inflamación posoperatoria.
  • Cicatriz endurecida.
  • Fibrosis alrededor de la malla.
  • Lipomas o acumulaciones de grasa.
  • Ganglios inflamados.
  • Dolor relacionado con los nervios de la región inguinal.
  • Problemas musculares o tendinosos.

La exploración por un cirujano permite diferenciar muchas de estas situaciones. Cuando existen dudas, pueden solicitarse pruebas de imagen.

¿Cómo se diagnostica una hernia inguinal recidivante?

La valoración comienza con una entrevista clínica detallada. Es importante explicar cuándo apareció el bulto, qué molestias produce, si cambia con los esfuerzos y cuánto tiempo ha transcurrido desde la primera cirugía.

El cirujano examinará ambas ingles con el paciente tumbado y de pie. Puede pedirle que tosa o realice una maniobra de esfuerzo para comprobar si aparece una protrusión.

En una recidiva resulta especialmente útil conocer:

  • La fecha de la primera operación.
  • Si la cirugía fue abierta, laparoscópica o robótica.
  • La técnica empleada.
  • El tipo y la posición de la malla.
  • Si hubo infección, seroma u otras complicaciones.
  • Si ya se realizó alguna reoperación.
  • Si existe dolor crónico además del bulto.

Cuando la exploración física no es concluyente, una ecografía dinámica puede ayudar a comprobar qué ocurre al toser o hacer fuerza. En casos complejos pueden solicitarse una tomografía computarizada o una resonancia magnética, especialmente cuando es necesario diferenciar entre recidiva, fibrosis, dolor posoperatorio u otros problemas de la región inguinal. Las guías internacionales señalan que las pruebas de imagen deben utilizarse de forma dirigida y no como sustituto de una adecuada valoración clínica.

Siempre que sea posible, conviene acudir a la consulta con el informe de la primera intervención y con las pruebas de imagen anteriores.

¿Es necesario volver a operar una hernia inguinal recidivada?

No todas las recidivas necesitan una operación inmediata.

La decisión depende de los síntomas, del tamaño, del crecimiento de la hernia, de la posibilidad de reducirla y de las condiciones generales del paciente. También deben valorarse los riesgos de una reintervención, que puede ser más compleja que la primera cirugía.

La operación suele plantearse cuando:

  • La hernia provoca dolor o molestias frecuentes.
  • El bulto aumenta progresivamente.
  • Limita el trabajo, el deporte o las actividades cotidianas.
  • Existe riesgo de que parte del contenido quede atrapado.
  • Se producen episodios repetidos en los que la hernia cuesta más reducir.
  • La recidiva afecta de manera significativa a la calidad de vida.

En personas con una recidiva pequeña y prácticamente asintomática puede considerarse un seguimiento, siempre que el cirujano explique las posibles ventajas y riesgos de no intervenir.

Una faja puede aliviar temporalmente la sensación de presión, pero no repara el defecto ni hace desaparecer la hernia.

¿Cómo se realiza una reoperación de hernia inguinal?

La planificación de una reoperación de hernia inguinal empieza por conocer la vía utilizada en la cirugía anterior.

Las guías internacionales recomiendan, con carácter general, abordar la recidiva desde un plano anatómico distinto al que ya fue operado. El objetivo es evitar, en la medida de lo posible, los tejidos con más fibrosis y cicatrices.

Recidiva después de una operación abierta anterior

Cuando la primera reparación se realizó mediante una incisión en la ingle —por ejemplo, con una técnica anterior tipo Lichtenstein—, las guías recomiendan habitualmente una reparación posterior laparoendoscópica, mediante técnicas como TEP o TAPP, siempre que exista experiencia suficiente.

Este abordaje permite acceder a la hernia desde el interior o desde el espacio preperitoneal, evitando gran parte de la cicatriz anterior. Además, proporciona una visión amplia de la región inguinal y facilita la identificación de defectos directos, indirectos o femorales.

Recidiva después de una operación laparoscópica o posterior

Cuando la primera intervención se realizó desde el plano posterior mediante laparoscopia, suele recomendarse una reparación anterior abierta. De esta manera se evita volver a trabajar sobre el mismo espacio en el que se encuentra la malla previa y donde pueden existir adherencias importantes.

Recidiva después de reparaciones anteriores y posteriores

Si el paciente ya ha sido intervenido desde ambos planos, la situación es más compleja. Las guías recomiendan que estos casos sean tratados por un cirujano especializado en hernias, y que la técnica se seleccione según la anatomía, las operaciones anteriores y las condiciones individuales del paciente.

El principio de cambiar de plano es una recomendación general, no una regla rígida aplicable sin estudiar el caso. Existen circunstancias en las que puede ser necesario adaptar o combinar diferentes estrategias.

Cirugía laparoscópica y robótica Da Vinci en las recidivas

La laparoscopia puede ser especialmente útil cuando la primera operación fue abierta. Permite acceder a un plano menos cicatrizado, observar toda la región inguinal desde una perspectiva posterior y colocar una nueva malla que cubra ampliamente las posibles zonas de debilidad.

La cirugía robótica Da Vinci también permite realizar un abordaje posterior mínimamente invasivo. La visión tridimensional, la movilidad de los instrumentos y la precisión de la sutura pueden resultar útiles en casos seleccionados, especialmente cuando la anatomía es compleja.

No obstante, la cirugía robótica no debe presentarse como la mejor opción para todas las recidivas. La actualización de las guías HerniaSurge reconoce que el robot podría desempeñar un papel en casos complejos por su visión y destreza, pero considera que todavía no existe evidencia suficiente para formular recomendaciones sólidas y universales sobre su utilización en la hernia inguinal.

La elección entre cirugía abierta, laparoscópica o robótica depende de:

  • El abordaje utilizado en la primera intervención.
  • La posición de la malla anterior.
  • El tipo y la localización de la recidiva.
  • La presencia de adherencias.
  • Los síntomas del paciente.
  • Las operaciones abdominales o pélvicas previas.
  • La experiencia del cirujano con cada técnica.

El robot no opera de forma autónoma. La intervención es dirigida en todo momento por el cirujano desde una consola.

¿Qué ocurre con la malla de la primera operación?

Una de las dudas más frecuentes es si la malla anterior debe retirarse durante la reoperación.

No existe una respuesta única. La decisión depende de dónde se encuentre la malla, cómo esté integrada, si provoca dolor, si existe infección y qué relación mantiene con los tejidos y estructuras próximas.

La presencia de una recidiva no implica automáticamente que haya que retirar la malla. Extraer una prótesis integrada puede requerir una disección compleja y aumentar el riesgo de lesionar nervios, vasos sanguíneos, el conducto deferente u otras estructuras de la región inguinal.

La retirada puede plantearse cuando existe una infección crónica del material, una complicación específica relacionada con la prótesis o determinados casos de dolor persistente. La Asociación Española de Cirugía señala que una infección crónica de la malla puede precisar una reintervención para retirarla, mientras que las guías recomiendan individualizar cualquier retirada cuando existe dolor posoperatorio crónico.

En muchos casos es posible reparar la recidiva desde otro plano y colocar una nueva malla sin retirar completamente la anterior.

¿Es más compleja una segunda operación de hernia?

Una reoperación puede ser más exigente que una primera intervención porque la anatomía ya ha sido modificada.

El cirujano puede encontrar:

  • Cicatrices y fibrosis.
  • Tejidos menos elásticos.
  • Adherencias.
  • Una malla integrada o deformada.
  • Planos anatómicos difíciles de identificar.
  • Nervios, vasos o el cordón espermático próximos a la zona operada.
  • Más de un defecto herniario.

La complejidad no depende únicamente del número de operaciones. También influyen el tipo de técnica anterior, la posición de la malla y la localización de la nueva hernia.

Por este motivo, las guías internacionales recomiendan que las recidivas después de reparaciones anteriores y posteriores sean tratadas por cirujanos con experiencia específica en hernias.

Resultados de una reoperación y riesgo de una nueva recidiva

Una hernia inguinal recidivante puede repararse con buenos resultados cuando el diagnóstico es correcto, la técnica se adapta a la cirugía anterior y el procedimiento lo realiza un equipo experimentado.

Sin embargo, no es posible garantizar que la hernia no vuelva a aparecer. Un paciente que ya ha sufrido una recidiva puede presentar características anatómicas o biológicas que aumenten el riesgo de una nueva recurrencia.

El resultado también debe valorarse más allá de la ausencia de un nuevo bulto. Una buena reparación debe buscar:

  • Controlar los síntomas.
  • Reducir el riesgo de otra recidiva.
  • Evitar dolor crónico.
  • Proteger los nervios y las estructuras de la ingle.
  • Facilitar la recuperación funcional.
  • Permitir que el paciente retome su actividad habitual.

Antes de la cirugía es importante mantener expectativas realistas y conocer tanto los beneficios esperados como los riesgos particulares de la reintervención.

Cuándo acudir a urgencias

La mayoría de las recidivas pueden estudiarse mediante una consulta programada. Sin embargo, se debe solicitar atención urgente si aparecen:

  • Dolor intenso y persistente.
  • Un bulto duro que antes se reducía y ahora no desaparece.
  • Sensibilidad intensa al tocar la zona.
  • Náuseas o vómitos.
  • Distensión abdominal.
  • Cambios de color en la piel sobre la hernia.
  • Empeoramiento rápido del estado general.

Estos síntomas pueden indicar que parte del contenido ha quedado atrapado o que se ha alterado su riego sanguíneo. La estrangulación es una complicación grave que requiere valoración quirúrgica urgente.

No se debe intentar reducir con fuerza una hernia muy dolorosa, dura o acompañada de vómitos.

Segunda opinión para una hernia inguinal recidivante

Cuando una hernia vuelve a aparecer, es razonable solicitar una segunda opinión antes de decidir cómo tratarla, especialmente si la primera operación se realizó en otro centro, existen dudas sobre la técnica empleada o ya se han realizado varias intervenciones.

En la consulta conviene aportar:

  • Informe de la operación anterior.
  • Informe del alta hospitalaria.
  • Datos sobre la malla utilizada, cuando estén disponibles.
  • Ecografías, tomografías o resonancias previas.
  • Informes sobre posibles complicaciones.
  • Una relación de los síntomas actuales y de cuándo comenzaron.

Con esta información, la exploración física y las pruebas que sean necesarias, puede determinarse si existe realmente una recidiva, desde qué plano se realizó la reparación anterior y qué opciones son técnicamente más apropiadas.

Preguntas frecuentes sobre la recidiva de hernia inguinal

Información médica: este contenido tiene una finalidad divulgativa y no sustituye una consulta médica. Si presentas dolor intenso, vómitos, un bulto duro que no se reduce o cambios en la piel de la ingle, solicita atención urgente.

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