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Hernia epigástrica
Hernia epigástrica
Síntomas, causas y prevención
Como cirujano especializado en el tratamiento de las hernias de la pared abdominal, veo con frecuencia pacientes que acuden preocupados por un bulto o molestia en la parte alta del abdomen, entre el ombligo y el esternón. En muchos casos, el diagnóstico es claro: hernia epigástrica.
En este artículo quiero explicar, desde mi experiencia, en qué consiste, cómo identificarla y cuál es el tratamiento más seguro para resolverla.
¿Qué es una hernia epigástrica?
La hernia epigástrica se produce cuando una pequeña porción de grasa preperitoneal, o en casos más avanzados tejido abdominal, protruye a través de un defecto en la línea alba, situada entre el ombligo y el esternón.
A menudo, son de pequeño tamaño, pero pueden causar molestias importantes o complicaciones si no se tratan.
Síntomas de una hernia epigástrica
Los pacientes suelen describir:
- Pequeño bulto o abultamiento visible al toser, reír o hacer esfuerzo.
- Dolor o molestia localizada en la parte alta del abdomen.
- Sensación de tirantez o presión al agacharse o levantar peso.
- En casos más avanzados: dolor continuo, enrojecimiento o signos de inflamación.
Causas de la hernia y factores de riesgo
La causa principal es la debilidad de la línea alba, que puede ser congénita o adquirida. Entre los factores que aumentan el riesgo destacan:
- Ejercicios o trabajos que implican esfuerzo abdominal intenso.
- Obesidad.
- Tos crónica.
- Embarazos múltiples.
- Cirugías abdominales previas.
- Predisposición genética a defectos de la pared abdominal.
¿Cuándo acudir al especialista?
Recomiendo acudir a consulta si:
- Aparece un bulto o protuberancia que no desaparece al tumbarse.
- Hay dolor persistente o que se intensifica con el esfuerzo.
- El bulto cambia de color, se endurece o no se puede reducir (introducir de nuevo en el abdomen).
Estos signos pueden indicar una hernia incarcerada o estrangulada, que requiere atención quirúrgica urgente.
Diagnóstico médico
El diagnóstico se basa en:
- Exploración física.
- Ecografía abdominal para confirmar el defecto.
TAC abdominal en casos complejos o cuando se sospechan múltiples hernias.
Tratamiento de la hernia epigástrica
El tratamiento definitivo siempre es quirúrgico. En Hernia Center empleamos técnicas de laparoscopia avanzada y cirugía robótica Da Vinci, que ofrecen:
- Incisiones mínimas.
- Recuperación más rápida.
- Menor dolor postoperatorio.
En algunos casos seleccionados, puede optarse por cirugía abierta. Siempre se refuerza la zona con una malla para reducir el riesgo de recurrencia.
Prevención y cuidados
Aunque no siempre es posible prevenir su aparición, se recomienda:
- Mantener un peso saludable.
- Evitar esfuerzos abdominales excesivos.
- Tratar la tos crónica.
- Fortalecer la musculatura abdominal de forma progresiva y supervisada.
Conclusión
La hernia epigástrica puede parecer una lesión menor, pero no debe ignorarse. Un diagnóstico temprano y una intervención realizada por un cirujano experto reducen el riesgo de complicaciones y mejoran la recuperación.
En Hernia Center, combinamos experiencia quirúrgica y tecnología avanzada para ofrecer el tratamiento más seguro y eficaz para cada paciente.