La malla quirúrgica se utiliza en la gran mayoría de las reparaciones de hernias de la pared abdominal. Su objetivo es reforzar la zona debilitada del músculo donde se ha producido el defecto, evitando que el contenido abdominal vuelva a protruir y reduciendo el riesgo de recidiva (reaparición de la hernia).
La malla actúa como un andamiaje biocompatible que favorece la integración del tejido del paciente, proporcionando resistencia mecánica y soporte duradero a la reparación.
Dependiendo del tipo de hernia, si es primaria o recurrente, elegiremos la que mejor se adapte a las características del paciente.
Cuándo se usa una malla quirúrgica
1. Hernia inguinal (inguinoplastia con malla)
Es el tipo de hernia donde el uso de malla está más estandarizado.
- Se coloca para reforzar la pared posterior del canal inguinal, donde se ha producido el defecto.
- Puede implantarse mediante cirugía abierta (Lichtenstein) o laparoscópica (TAPP o TEP).
- En Hernia Center, la técnica laparoscópica y robótica con malla ligera y anatómica es la más utilizada por su menor dolor postoperatorio y rápida recuperación.
2. Hernia umbilical y epigástrica
En hernias de más de 1 cm de diámetro, especialmente en adultos, se recomienda usar malla para evitar recidivas.
- En Hernia Center la colocamos por debajo del defecto (posición sublay o preperitoneal) para reforzar el área. Es más complejo pero mucho mejor para el paciente pues reduce seromas y complicaciones de la herida quirúrgica.
- En defectos muy pequeños (menores de 1 cm), puede optarse por cierre directo sin malla. Pero va a depender de las condiciones de cada paciente.
3. Hernia incisional o eventración (postquirúrgica)
Aquí el uso de malla es obligado.
- El defecto de la pared abdominal es consecuencia de una cirugía previa, por lo que el tejido está debilitado.
- La malla se coloca por vía abierta, laparoscópica o robótica, dependiendo del tamaño y localización.
- Se utilizan mallas de gran formato adaptadas a la superficie del defecto.
- En Hernia Center siempre priorizamos una colocación posterior al defecto herniario, pues las mallas se integran de forma más rápida, previenen complicaciones de la herida y la recuperación es más rápida y menos dolorosa.
4. Diástasis de rectos
En casos con debilitamiento severo de la línea alba o hernias asociadas, se emplea una malla retromuscular o preaponeurótica. En cirugías robóticas o en cirugías asociadas a abdominoplastias para estabilizar los músculos rectos abdominales tras su aproximación.
En pacientes con diástasis leve sin hernia, puede optarse por técnicas sin malla (p. ej. plicatura con sutura continua).
5. Hernia hiatal (reflujo o gástrica)
En determinados casos, cuando el hiato es grande o los tejidos están muy distendidos, se coloca una malla biocompatible en el diafragma para reforzar la reparación.
Solo se usa en casos seleccionados, ya que un exceso de material puede producir complicaciones locales (fibrosis o disfagia).
Cuándo no se usa malla quirúrgica
Hay situaciones donde la reparación sin malla puede ser más adecuada:
- Hernias muy pequeñas (<1 cm), especialmente umbilicales o epigástricas simples dependiendo del paciente. Hay que personalizar mucho.
- Pacientes jóvenes con bajo riesgo de recidiva o deportistas con buena tonicidad muscular.
- Casos infectados o contaminados, donde colocar una malla sintética puede aumentar el riesgo de infección.
- Cirugías de urgencia con perforación intestinal o contaminación abdominal, donde se prefiere una reparación temporal o diferida.
En estos casos, se realiza una herniorrafia sin malla mediante sutura directa, sabiendo que el riesgo de recidiva es algo mayor.
Tipos de malla quirúrgica según su material
La elección del tipo de malla quirúrgica es un aspecto clave en la reparación de las hernias de la pared abdominal. En Hernia Center seleccionamos el material más adecuado en función del tipo de hernia, su tamaño, la técnica empleada (abierta, laparoscópica o robótica) y las condiciones del paciente.
En términos generales, las mallas quirúrgicas pueden clasificarse en tres grandes grupos:
1. Mallas simples
Son las más utilizadas en la reparación de hernias. Están diseñadas para ofrecer resistencia, estabilidad y soporte duradero a la pared abdominal una vez corregido el defecto. Su estructura permite que el tejido del paciente crezca a través de ella, favoreciendo una integración progresiva y natural.
Se emplean en la mayoría de las hernias inguinales, umbilicales o eventraciones, y su principal ventaja es que proporcionan una reparación sólida y de larga duración con bajo riesgo de recidiva.
2. Mallas compuestas
Estas mallas combinan diferentes capas o materiales para adaptarse a zonas más complejas, especialmente cuando la malla puede estar en contacto con las vísceras o el peritoneo.
El objetivo de esta combinación es ofrecer una alta resistencia mecánica por un lado y una superficie protectora por otro, que evite adherencias y complicaciones internas.
Las mallas compuestas son especialmente útiles en cirugías laparoscópicas y robóticas, donde se colocan por vía intraabdominal, y permiten una recuperación más rápida y segura.
3. Mallas biológicas
Están elaboradas a partir de tejidos naturales tratados para que sean biocompatibles y reabsorbibles por el organismo.
Se utilizan en casos específicos, como cirugías con riesgo de infección o en pacientes con tejidos muy debilitados, donde una malla convencional podría no ser segura.
Su principal ventaja es que favorecen la regeneración del tejido propio del paciente, actuando como un andamiaje temporal que se integra de forma natural.
| Tipo de hernia | Técnica habitual | Posición de la malla | Tipo de malla recomendada |
| Inguinal | Lichtenstein / TAPP / TEP / Robótica | Retroaponeurótica / Preperitoneal | Sintética ligera, macroporosa |
| Umbilical / epigástrica | Abierta / Laparoscópica / Robótica | Retromuscular o preperitoneal | Sintética ligera |
| Eventración | Abierta / Laparoscópica / Robótica | Retromuscular o preperitoneal | Compuesta o de amplio poro |
| Diástasis de rectos | Abierta Asociada a abdominoplastia / Robótica / Laparoscópica | Retromuscular / preperitoneal preaponeurótica | Ligera |
| Hiatal | Laparoscópica / Robótica | En hiato esofágico | Sintética |
Conclusión
La colocación de una malla quirúrgica ha supuesto un gran avance en el tratamiento de las hernias de la pared abdominal. Gracias a estos materiales biocompatibles, hoy en día es posible realizar reparaciones más seguras, resistentes y duraderas, con un menor índice de recidivas y una recuperación más rápida para el paciente.
En Hernia Center analizamos cada caso de forma individual, seleccionando el tipo de malla, la técnica (abierta, laparoscópica o robótica) y la posición más adecuada según las características del paciente y del defecto herniario. Nuestro objetivo es siempre el mismo: restaurar la funcionalidad de la pared abdominal con el menor dolor postoperatorio y la máxima seguridad.
Si necesitas una valoración o tienes dudas sobre tu diagnóstico, puedes solicitar una primera consulta con el Dr. José Rivas Becerra.
Evaluaremos tu caso y te ofreceremos el tratamiento más avanzado para tu tipo de hernia, con las técnicas mínimamente invasivas más seguras y efectivas.