Hernia umbilical durante el embarazo: síntomas, riesgos y cuándo consultar

hernia umbilical en el embarazo – bulto en el ombligo durante la gestación – Dr. Rivas Becerra Hernia Center
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Dr. José Rivas Becerra

Médico especialista en el tratamiento quirúrgico de las hernias de la pared abdominal.
Número de colegiado 292909705.
Acreditado como cirujano de consola plataforma robótica Da Vinci®.
Director de Hernia Center.

El embarazo transforma el cuerpo de la mujer. Desde alteraciones hormonales y reubicación de órganos hasta el desarrollo neurológico. Una de las más frecuentes —y de las que menos se habla— es la aparición de una hernia umbilical durante la gestación. 

Ese bulto en el ombligo que aparece en el segundo o tercer trimestre, que a veces duele y a veces no, que crece cuando la barriga crece y que genera una duda que hay que responder con detalle: ¿es peligroso? ¿puedo dar a luz con esto? ¿hay que operarse ahora o después del parto?

En Hernia Center atendemos con regularidad a mujeres embarazadas que llegan derivadas de su ginecólogo —o que han llegado por su cuenta— con este diagnóstico. Las preguntas son siempre las mismas. En este artículo responderé a todas ellas desde mi perspectiva como cirujano especialista en hernias de la pared abdominal.


Por qué el embarazo favorece la hernia umbilical


El ombligo es el punto anatómicamente más débil de la pared abdominal. Es, literalmente, la cicatriz del cordón umbilical: un orificio que se cerró tras el nacimiento pero que nunca llega a ser tan resistente como el tejido que lo rodea. 

Cuando la presión intraabdominal aumenta de forma sostenida —como ocurre durante el embarazo— ese punto débil es el primero en ceder.

Durante la gestación, el útero crece de forma progresiva y empuja todos los órganos abdominales hacia arriba y hacia afuera. La presión sobre la pared abdominal se multiplica, especialmente en el segundo y tercer trimestre. La línea alba —la banda fibrosa que une los músculos rectos del abdomen en el centro del vientre— se estira y se adelgaza para acomodar el crecimiento del bebé. 

En ese contexto, el anillo umbilical puede abrirse o agrandarse y permitir que el contenido abdominal —habitualmente tejido graso, pero en algunos casos un asa intestinal— sobresalga hacia el exterior.

No todas las mujeres desarrollan una hernia umbilical durante el embarazo. Los factores que aumentan la probabilidad son los embarazos múltiples (gemelos, trillizos), los embarazos sucesivos en poco tiempo, el exceso de líquido amniótico, el peso elevado del bebé, la obesidad previa al embarazo y la existencia de una pequeña hernia umbilical previa que la mujer no sabía que tenía —o que tenía pero era tan pequeña que no daba síntomas.

Un dato que ayuda a dimensionar la frecuencia: la hernia umbilical es la segunda hernia más frecuente en mujeres, por detrás de la inguinal en hombres. Y el embarazo es, con diferencia, el principal factor de riesgo en la mujer adulta.

Síntomas: cómo saber si lo que tienes es una hernia umbilical

El síntoma más visible y más frecuente es un bulto en el ombligo que no estaba antes del embarazo, o un ombligo que ha cambiado de forma: en lugar de estar hundido o plano, sobresale hacia fuera. Muchas mujeres lo notan a partir del quinto o sexto mes, cuando la presión abdominal es ya significativa.

Los síntomas más habituales que me describen las pacientes en consulta son los siguientes.

Protrusión visible del ombligo. El signo más característico. En algunos casos el ombligo simplemente queda plano o ligeramente evaginado, es decir saliente, algo que puede ocurrir en cualquier embarazo sin hernia. Cuando hay hernia, la prominencia es más marcada, tiene un aspecto diferente al del ombligo normal del embarazo y a veces puede verse el contorno del contenido herniario.

Molestia o dolor en la zona umbilical. No siempre está presente, pero cuando aparece suele ser una molestia difusa o una presión en el ombligo que aumenta al estar de pie, al caminar durante un rato, o al toser y estornudar. En la mayoría de los casos es leve y manejable. Cuando el dolor es intenso y brusco, hay que consultar de urgencia.

Sensación de que el bulto aumenta y disminuye. Una hernia reducible —que vuelve al interior cuando la mujer se tumba— es la más frecuente y la de menor riesgo. Si el bulto no se reduce espontáneamente al tumbarse, puede estar ante una hernia irreducible, que requiere valoración quirúrgica.

Piel sensible o enrojecida sobre el ombligo. Indica que hay inflamación de los tejidos y es una señal de que la hernia merece revisión.

¿Es peligrosa la hernia umbilical durante el embarazo?

La gran mayoría de las hernias umbilicales que aparecen durante el embarazo son benignas y no representan un riesgo inmediato ni para la madre ni para el bebé. Son incómodas, a veces dolorosas, pero en la mayoría de los casos pueden manejarse de forma conservadora hasta después del parto.

El riesgo real que hay que vigilar es la incarceración o la estrangulación herniaria: cuando el contenido herniario queda atrapado en el orificio umbilical y no puede volver al interior del abdomen. Si además el riego sanguíneo se compromete, hablamos de estrangulación, que es una urgencia quirúrgica independientemente de en qué semana de embarazo se encuentre la paciente.

Las señales de alarma que deben llevar a urgencias sin demora son el dolor abdominal intenso y brusco en la zona del ombligo que no cede con el reposo, el bulto que se vuelve duro, muy sensible o no se reduce al tumbarse, el enrojecimiento o calor marcado en la piel que cubre la hernia, las náuseas y vómitos acompañando el dolor umbilical, y la sensación de que algo se ha atrapado.

Estos signos son infrecuentes durante el embarazo, pero cuando aparecen no se puede esperar. La cirugía durante el embarazo es posible y segura en manos expertas, y el riesgo de una estrangulación no tratada es siempre mayor que el riesgo de la cirugía.

¿Puedes dar a luz con una hernia umbilical? Parto vaginal o cesárea

Esta es una de las preguntas que más me hacen y que más inquietud genera. La respuesta en la mayoría de los casos es sí: una hernia umbilical no impide el parto vaginal y no es por sí sola indicación de cesárea.

La decisión sobre la vía del parto la toma el equipo de obstetricia en función de los factores propios del embarazo, no de la hernia. Salvo situaciones excepcionales —una hernia umbilical de gran tamaño que interfiera anatómicamente, o una hernia que haya requerido reparación quirúrgica urgente durante el embarazo con cicatriz reciente— la hernia umbilical no cambia la planificación obstétrica.

Lo que sí ocurre con el parto vaginal es que el esfuerzo a realizar —que aumenta de forma muy brusca la presión intraabdominal— puede agravar la hernia o, más raramente, provocar su incarceramiento. Por eso comunico siempre este antecedente al equipo de obstetricia para que lo tengan en cuenta y puedan tomar las medidas adecuadas en el momento del parto.

¿Cuándo hay que operar durante el embarazo?

La norma general es evitar la cirugía electiva durante el embarazo y esperar al posparto. El primer trimestre es el período de mayor riesgo para el feto en cualquier intervención con anestesia general. En el tercer trimestre, el útero de gran tamaño complica técnicamente la cirugía abdominal y el riesgo de parto prematuro aumenta.

El segundo trimestre —habitualmente entre las semanas 16 y 24— es la ventana de menor riesgo si la cirugía resulta imprescindible. El feto está suficientemente desarrollado para tolerar mejor la anestesia y el útero todavía no ocupa un espacio que dificulte excesivamente el acceso quirúrgico.

Las situaciones en las que sí opero durante el embarazo son las de urgencia: hernia incarcerada que no se reduce de forma manual, signos de estrangulación herniaria, o dolor que indica compromiso vascular del contenido herniario. En esos casos el riesgo de no intervenir es mayor que el riesgo de la cirugía, y hay que actuar independientemente de la semana gestacional.

El momento óptimo para la operación: cuándo y por qué

Cuando la hernia umbilical se diagnostica durante el embarazo y no tiene indicación de cirugía urgente, la planificación quirúrgica se hace para el posparto. Pero el «cuándo» en el posparto no es lo mismo para todas las pacientes.

El plazo habitual es a partir de 12 meses tras el parto, si la hernia no está dando problemas. Este tiempo permite que el cuerpo se recupere del embarazo y del parto, que los tejidos de la pared abdominal recuperen parte de su tono y resistencia, y que la mujer pueda afrontar la recuperación quirúrgica en mejores condiciones.

Si la mujer está dando el pecho, el momento de la cirugía se ajusta para minimizar la interferencia con la lactancia. La anestesia general y los analgésicos del postoperatorio inmediato son incompatibles con la lactancia durante las primeras horas o días, pero eso no significa que la lactancia tenga que interrumpirse definitivamente: simplemente se pausa durante el período necesario y se reanuda una vez eliminados los fármacos. Cada caso se discute individualmente.

Si la mujer planea un nuevo embarazo, mi recomendación es que si la hernia no está dando problemas, esperar a que tenga su deseo genésico cumplido. Es decir, no operar hasta que ya no quiera tener más hijos. Y si está dando problemas, operar entre embarazos con una separación mínima de 6 meses.

Si la hernia ha crecido significativamente durante el embarazo, no recomiendo esperar más de lo necesario para operar. Las hernias grandes tienen mayor riesgo de complicaciones y la reparación es técnicamente más compleja cuanto más tiempo se demora.

Cuidados durante el embarazo si tienes hernia umbilical

Hasta el momento de la cirugía, hay una serie de medidas que ayudan a convivir con la hernia durante el embarazo con el menor riesgo y la mayor comodidad posibles.

Faja abdominal de embarazo. Una faja de soporte específica para el embarazo —no una faja de compresión genérica— puede reducir las molestias al contener el contenido herniario. Su uso no repara la hernia ni evita que crezca, pero hace el día a día más cómodo y puede reducir la presión sobre el orificio herniario durante las actividades cotidianas. Es importante que la faja sea específica para embarazadas y que no comprima en exceso el abdomen.

Evitar esfuerzos que aumenten la presión abdominal. Levantar objetos pesados, el estreñimiento y la tos crónica son los tres factores que más agravan cualquier hernia. Durante el embarazo conviene extremar la hidratación y la dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento, y consultar con el médico si hay tos persistente que no se trata.

Reposo relativo cuando haya molestia. Si el ombligo duele o molesta, tumbar a la paciente y dejar que la hernia se reduzca espontáneamente es la mejor primera medida. Si el dolor no cede con el reposo en pocos minutos, hay que consultar.

Comunicarlo al equipo obstétrico. La hernia umbilical debe constar en el historial obstétrico. El equipo que atenderá el parto necesita saber que existe para valorar la vía del parto y, si se programa cesárea, considerar si es oportuno reparar la hernia en el mismo acto.

Preguntas frecuentes

¿Es peligrosa la hernia umbilical durante el embarazo?

En la gran mayoría de los casos no. Las hernias umbilicales que aparecen durante el embarazo son benignas y se manejan de forma conservadora hasta el posparto. El riesgo real existe cuando se produce un incarceramiento o una estrangulación, situaciones que se identifican por un dolor intenso y brusco en el ombligo que no cede, y que requieren atención urgente.

¿Puede desaparecer la hernia sola después del parto?

Es poco probable que una hernia umbilical establecida desaparezca de forma espontánea. Puede reducirse —el contenido herniario vuelve al interior del abdomen— pero el orificio en la pared abdominal permanece abierto. Sin cirugía no se cierra. Lo que sí puede ocurrir es que la hernia sea menos visible o dé menos síntomas en el posparto que durante el embarazo, porque la presión intraabdominal disminuye. Pero eso no equivale a que se haya curado.

¿Puedo dar a luz de forma natural con una hernia umbilical?

Sí. Una hernia umbilical no es por sí sola indicación de cesárea. La decisión sobre la vía del parto la toma el equipo obstétrico en función de los factores propios del embarazo. Es importante comunicar la hernia al ginecólogo para que lo tenga en cuenta en la planificación.

¿Cuándo es el mejor momento para operarse después del parto?

Habitualmente entre los 6 meses y el año tras el parto cuando el cuerpo ha recuperado suficiente tono abdominal y la mujer puede afrontar la recuperación quirúrgica en buenas condiciones. Si se planea un nuevo embarazo, conviene operar antes y esperar al menos seis meses entre la cirugía y la siguiente gestación.

¿Se puede reparar la hernia umbilical durante la cesárea?

En algunos casos sí. Aunque no es el mejor momento. Si la cesárea ya estaba programada por indicación obstétrica, es posible valorar con el equipo quirúrgico la reparación simultánea de la hernia al cerrar la pared abdominal. Esta posibilidad debe planificarse antes del parto, no improvisarse en el quirófano, y requiere la valoración conjunta del cirujano y el obstetra.

¿El embarazo puede reabrir una hernia umbilical ya operada?

Sí, existe ese riesgo. Un embarazo posterior a la reparación quirúrgica puede, en algunos casos, reabrir la hernia si la pared abdominal no ha consolidado completamente. Por eso recomiendo esperar al menos seis meses entre la operación y el siguiente embarazo. Si la reparación incluyó una malla, el riesgo de recidiva es significativamente menor.

¿Me pueden operar de la hernia umbilical si estoy embarazada?

Solo si es urgente. La cirugía electiva durante el embarazo se evita siempre que sea posible. Cuando hay una hernia incarcerada o estrangulada que no se puede reducir de forma manual, la cirugía es necesaria independientemente de la semana gestacional. El segundo trimestre es la ventana de menor riesgo si la cirugía resulta imprescindible pero no es de urgencia inmediata.

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