Hernia inguinal en mujeres: síntomas, diferencias y tratamiento

Hernia inguinal en mujeres con dolor y bulto en la ingle
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Dr. José Rivas Becerra

Médico especialista en el tratamiento quirúrgico de las hernias de la pared abdominal.
Número de colegiado 292909705.
Acreditado como cirujano de consola plataforma robótica Da Vinci®.
Director de Hernia Center.

La hernia inguinal es mucho más frecuente en los hombres, pero también puede afectar a las mujeres. Cuando aparece un bulto, dolor o una sensación de presión en la ingle femenina, el diagnóstico requiere especial atención porque no todas las hernias de esta zona son inguinales.

En las mujeres existe una mayor proporción de hernias crurales o femorales, una variedad que puede ser más difícil de detectar y que tiene mayor riesgo de incarceración y estrangulación. Por esta razón, las guías internacionales recomiendan considerar siempre una posible hernia femoral cuando se estudia un bulto en la ingle de una mujer.

Además, una masa o un dolor inguinal puede confundirse con ganglios inflamados, problemas musculares, lipomas y determinadas afecciones ginecológicas o relacionadas con el ligamento redondo del útero.

Un diagnóstico preciso permite identificar qué tipo de hernia existe, descartar otras causas y decidir si es necesario realizar una intervención.

¿Qué es una hernia inguinal en mujeres?

Una hernia inguinal aparece cuando grasa preperitoneal, peritoneo o parte del contenido abdominal sobresalen a través de una zona debilitada del canal inguinal.

El signo más reconocible es un abultamiento en la ingle. Puede estar visible continuamente o aparecer solo al estar de pie, toser, levantar peso o realizar un esfuerzo. En algunas personas disminuye o desaparece al tumbarse. También puede producir dolor, presión o sensación de pesadez.

El canal inguinal existe tanto en hombres como en mujeres, aunque presenta diferencias anatómicas. En la mujer contiene el ligamento redondo del útero, mientras que en el hombre pasan por él diferentes estructuras que forman parte del cordón espermático.

Un bulto localizado en la ingle de una mujer puede ser:

  • Inguinal, cuando atraviesa el canal inguinal.
  • Crural o femoral, cuando sobresale por el conducto femoral, situado por debajo del ligamento inguinal.
  • Menos frecuentemente, otro tipo de masa o lesión que simula una hernia. Pero no es una hernia.

Distinguir estas posibilidades es importante porque no tienen exactamente el mismo riesgo ni se tratan siempre de la misma manera.

¿Por qué es menos frecuente, pero requiere especial atención?

Las hernias inguinales afectan con mucha más frecuencia a los hombres. Sin embargo, las mujeres con una hernia de la ingle presentan proporcionalmente más hernias femorales y un mayor número de intervenciones urgentes que los hombres. Una revisión de la literatura situó la tasa de operaciones urgentes por hernias inguinales y femorales en mujeres entre el 14,5 % y el 17 %, con cifras todavía mayores entre las pacientes con hernia femoral.

Esto no significa que toda mujer con molestias en la ingle vaya a sufrir una complicación. Significa que el diagnóstico no debe basarse únicamente en que la hernia sea pequeña o produzca poco dolor.

Las hernias crurales pueden pasar desapercibidas porque se encuentran en una localización más profunda y el bulto puede ser pequeño o difícil de palpar. El conducto femoral, además, es relativamente estrecho, por lo que el contenido de la hernia puede quedar atrapado con mayor facilidad.

Se recomienda una reparación oportuna en mujeres con una hernia de la ingle y se aconseja incluir la hernia femoral en el diagnóstico diferencial.

Síntomas de la hernia inguinal en mujeres

Los síntomas fundamentales son similares a los que aparecen en los hombres, aunque en algunas mujeres pueden ser menos evidentes.

Bulto en la ingle

Puede notarse una pequeña protuberancia en uno de los lados de la ingle. Generalmente se hace más visible al estar de pie, toser, hacer ejercicio o aumentar la presión abdominal.

El abultamiento puede disminuir al descansar o al tumbarse, aunque no siempre ocurre así. Las hernias también pueden aumentar de tamaño progresivamente.

Dolor o presión inguinal

La hernia puede producir:

  • Dolor localizado en la ingle.
  • Sensación de tirantez.
  • Presión o pesadez.
  • Ardor o quemazón.
  • Molestias al caminar.
  • Dolor al toser, agacharse o levantar objetos.
  • Incomodidad después de permanecer mucho tiempo de pie.

Algunas mujeres no presentan un bulto claramente visible y consultan principalmente por dolor o por una sensación extraña en la zona.

Molestias en la parte superior del muslo

Cuando el defecto es crural, la molestia puede localizarse algo más abajo, cerca del pliegue de la ingle o en la parte superior del muslo. La diferencia exacta puede ser difícil de reconocer sin una exploración médica.

Síntomas durante la actividad física

El dolor puede aumentar al correr, realizar ejercicios abdominales, levantar peso o desarrollar actividades que elevan la presión dentro del abdomen.

Sin embargo, sentir dolor durante el ejercicio no demuestra por sí solo que exista una hernia. Las lesiones de los músculos y tendones de la zona inguinal también pueden producir síntomas parecidos.

Bulto en la ingle de una mujer: ¿siempre es una hernia?

No todos los bultos que aparecen en la ingle son hernias.

Una masa inguinal también puede corresponder a:

  • Un ganglio linfático inflamado.
  • Un lipoma o acumulación localizada de grasa.
  • Un quiste.
  • Un hematoma.
  • Una infección o un absceso.
  • Una lesión muscular.
  • Una alteración vascular.
  • Una hernia crural en lugar de inguinal.
  • Determinadas afecciones relacionadas con el ligamento redondo o el quiste de Nuck.

La consistencia, la localización y el comportamiento del bulto aportan información. Una hernia suele hacerse más evidente al estar de pie o al hacer fuerza, pero existen otras lesiones que pueden comportarse de forma similar.

Por eso, no es recomendable intentar establecer el diagnóstico únicamente mediante fotografías, información encontrada en internet o la localización aproximada del bulto.

Diferencias entre hernia inguinal y hernia crural en mujeres

Las hernias inguinales y crurales aparecen en zonas muy próximas, pero atraviesan aberturas anatómicas diferentes.

CaracterísticaHernia inguinalHernia crural o femoral
LocalizaciónPor encima del ligamento inguinalPor debajo del ligamento inguinal
Zona anatómicaCanal inguinalConducto femoral
Frecuencia generalEs la hernia de la ingle más frecuenteEs menos frecuente
Sexo predominanteMucho más habitual en hombresProporcionalmente más frecuente en mujeres
VisibilidadSuele ser más fácil de palparPuede ser pequeña, profunda o poco visible
Riesgo de incarceraciónVariableGeneralmente más elevado
Necesidad de valoraciónDebe estudiarse individualmenteRequiere una valoración especialmente temprana

La posición del bulto puede orientar el diagnóstico, pero no siempre permite diferenciar las dos hernias con seguridad. Las guías recomiendan que, ante cualquier tumoración inguinal en una mujer, el profesional considere la posibilidad de una hernia femoral.

Durante algunas operaciones inicialmente indicadas como reparaciones inguinales se descubren defectos femorales que no habían sido identificados previamente. Esta posibilidad influye en la elección de la técnica quirúrgica.

Problemas ginecológicos y otras afecciones con síntomas similares

El dolor inguinal en una mujer puede proceder de la pared abdominal, pero también de estructuras musculares, vasculares, linfáticas o ginecológicas.

Endometriosis inguinal

La endometriosis puede afectar, aunque de forma poco frecuente, al canal inguinal o al ligamento redondo. Puede producir un nódulo doloroso cuyo tamaño o sensibilidad cambian coincidiendo con la menstruación.

La presencia de una masa inguinal acompañada de dolor cíclico debe hacer considerar este diagnóstico y puede requerir una valoración coordinada entre cirugía y ginecología.

Varices del ligamento redondo durante el embarazo

Durante el embarazo pueden dilatarse las venas que acompañan al ligamento redondo. Estas varices pueden formar un bulto que aumenta al estar de pie o realizar una maniobra de esfuerzo y que se parece clínicamente a una hernia inguinal.

La ecografía Doppler permite observar el flujo vascular y diferenciar ambas situaciones.

Quiste del canal de Nuck

El canal de Nuck es una prolongación embrionaria que normalmente se cierra. Cuando persiste, puede acumular líquido y formar un quiste en la región inguinal o inguinolabial.

Puede ser indoloro o causar molestias y, en algunas pacientes, resulta difícil distinguirlo de una hernia solamente mediante la exploración.

Lesiones musculares y tendinosas

La musculatura abdominal, los aductores y los tendones de la cadera también pueden causar dolor inguinal, especialmente en mujeres deportistas.

En estas situaciones suele predominar el dolor con determinados movimientos, pero no siempre existe un bulto. La historia clínica y la exploración ayudan a orientar el diagnóstico.

Hernia inguinal durante el embarazo

La aparición de un bulto inguinal durante el embarazo no significa automáticamente que deba realizarse una operación.

Las guías internacionales sugieren una actitud de vigilancia en las embarazadas porque una parte importante de las tumoraciones inguinales detectadas durante la gestación corresponden a varices del ligamento redondo que pueden desaparecer después del parto.

La ecografía Doppler puede ser especialmente útil para distinguir entre una hernia y una dilatación venosa.

La valoración debe individualizarse. La existencia de dolor intenso, vómitos, un bulto irreducible o síntomas de obstrucción requiere atención urgente, también durante el embarazo.

¿Cómo se diagnostica una hernia inguinal en una mujer?

El diagnóstico comienza con una historia clínica y una exploración física.

El especialista preguntará:

  • Cuándo apareció el bulto o el dolor.
  • Si cambia al estar de pie o tumbada.
  • Si aumenta al toser o realizar esfuerzos.
  • Si las molestias guardan relación con el ciclo menstrual.
  • Si existe un embarazo.
  • Si se han realizado operaciones abdominales o inguinales.
  • Si aparecen síntomas digestivos, urinarios o ginecológicos.

La exploración puede realizarse tanto de pie como tumbada. El cirujano puede pedir a la paciente que tosa o haga una maniobra de esfuerzo para observar si aparece el abultamiento.

Ecografía inguinal

La ecografía es una de las primeras pruebas utilizadas cuando la exploración no resulta concluyente. Puede ayudar a identificar el movimiento del contenido herniario y a diferenciar una hernia de quistes, ganglios, lesiones sólidas o alteraciones vasculares.

Las guías recomiendan combinar la exploración clínica y la ecografía en pacientes con un bulto poco claro o cuando se sospecha una hernia oculta.

Resonancia magnética o tomografía computarizada

Cuando la ecografía es negativa o no permite alcanzar un diagnóstico, pueden considerarse pruebas como la resonancia magnética o la tomografía computarizada.

La resonancia puede resultar especialmente útil cuando es necesario estudiar tejidos blandos, músculos, tendones o determinadas causas ginecológicas de dolor inguinal. La elección de la prueba debe adaptarse a cada caso.

¿Cuándo debe operarse una hernia inguinal en una mujer?

En los hombres con una hernia inguinal asintomática o con molestias mínimas puede plantearse en determinados casos una vigilancia controlada. Esta estrategia no se recomienda de forma general en las mujeres no embarazadas debido a la mayor probabilidad de que exista una hernia femoral y al mayor riesgo de una presentación urgente.

Las guías internacionales recomiendan una reparación oportuna de las hernias de la ingle en mujeres. Esto no significa que todas deban operarse de urgencia, sino que la indicación debe valorarse sin mantener una espera indefinida.

La cirugía suele recomendarse cuando:

  • El diagnóstico de hernia está confirmado.
  • Existe dolor o molestia persistente.
  • El bulto aumenta de tamaño.
  • La hernia limita la actividad física o la vida cotidiana.
  • Resulta difícil reducirla.
  • Existe sospecha de una hernia crural.
  • Se han producido episodios compatibles con incarceración.
  • El riesgo quirúrgico permite realizar una reparación programada.

La decisión debe tener en cuenta la edad, las enfermedades asociadas, los síntomas y las características anatómicas de la hernia.

¿Cómo se trata una hernia inguinal en mujeres?

La hernia no desaparece mediante medicamentos, fisioterapia o ejercicios. El tratamiento definitivo consiste en reparar quirúrgicamente el defecto.

La operación, denominada hernioplastia, tiene dos objetivos principales:

  1. Reintroducir el contenido herniado en la cavidad abdominal.
  2. Reforzar la región debilitada, habitualmente mediante una malla.

La Asociación Española de Cirugía explica que las reparaciones sin malla pueden considerarse en casos muy seleccionados, pero asumiendo un mayor riesgo de que la hernia vuelva a aparecer.

La intervención puede realizarse mediante cirugía abierta o mediante un abordaje mínimamente invasivo.

Cirugía abierta

Se realiza una incisión en la zona inguinal para localizar la hernia y reforzar el defecto.

Puede ser una opción adecuada según las características de la paciente, el tipo de hernia, los antecedentes quirúrgicos y la experiencia del equipo.

Cirugía laparoendoscópica

Las técnicas TAPP y TEP acceden al espacio preperitoneal mediante pequeñas incisiones.

Este abordaje permite examinar desde dentro toda la región inguinal y femoral y colocar una malla que cubra las posibles zonas de debilidad. Por este motivo, las guías recomiendan la reparación laparoendoscópica con malla en mujeres, siempre que exista un cirujano con experiencia en esta técnica.

La elección final debe individualizarse y explicarse durante la consulta.

Cirugía laparoscópica y robótica en mujeres

La laparoscopia y la cirugía robótica permiten acceder a la región inguinal desde el espacio posterior o preperitoneal.

Este punto de vista puede facilitar:

  • La exploración de las dos ingles.
  • La identificación de una posible hernia femoral.
  • La detección de más de un defecto.
  • La cobertura amplia de la región inguinal y crural.
  • La realización de la intervención mediante pequeñas incisiones.

La cirugía robótica Da Vinci utiliza una plataforma controlada en todo momento por el cirujano. La visión tridimensional y la movilidad de los instrumentos pueden resultar útiles en pacientes seleccionadas, pero no convierten automáticamente al robot en la mejor opción para todas las hernias.

La técnica debe elegirse según el tipo de hernia, las operaciones previas, la anatomía, el estado general de la paciente y la experiencia del equipo.

Síntomas que requieren atención urgente

Se debe acudir a urgencias cuando aparece:

  • Dolor intenso y persistente.
  • Un bulto duro o muy sensible.
  • Una hernia que antes desaparecía y ahora no puede reducirse.
  • Cambios de color en la piel.
  • Náuseas o vómitos.
  • Distensión abdominal.
  • Dificultad para evacuar o expulsar gases.
  • Empeoramiento rápido del estado general.

Estos síntomas pueden indicar que el contenido de la hernia ha quedado atrapado o que se ha reducido su aporte sanguíneo. La estrangulación requiere una intervención urgente y la cirugía no programada suele tener más riesgos que una reparación electiva.

No debe intentarse introducir con fuerza un bulto duro, doloroso o acompañado de síntomas digestivos.

Preguntas frecuentes sobre la hernia inguinal en mujeres

Valoración especializada de un bulto en la ingle

Una hernia inguinal en una mujer puede producir síntomas similares a una hernia crural, un ganglio inflamado, una lesión muscular o determinadas afecciones ginecológicas.

Por este motivo, el primer objetivo no debe ser elegir una técnica quirúrgica, sino establecer un diagnóstico preciso.

En Hernia Center estudiamos las hernias de la ingle mediante exploración especializada y, cuando es necesario, pruebas de imagen. La valoración permite identificar si el defecto es inguinal o crural y seleccionar el abordaje abierto, laparoscópico o robótico más adecuado para cada paciente.

Información médica: este contenido es divulgativo y no sustituye una consulta médica. Ante dolor intenso, vómitos, distensión abdominal o un bulto duro que no desaparece, solicita atención urgente.

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